img logo GOV.CO

Alianza Medellín Cero Hambre consolidó una red de solidaridad para combatir la inseguridad alimentaria

  • Se conocieron los avances de una estrategia que articula sector público, empresa privada, organizaciones sociales y ciudadanía para reducir el hambre.
  • La iniciativa evidenció resultados en la disminución de la desnutrición infantil, el rescate de alimentos y la atención integral de miles de familias vulnerables.

 

La estrategia Alianza Medellín Cero Hambre fue socializada con el propósito de presentar los avances de este modelo de articulación entre el distrito, la empresa privada, la academia, organizaciones sociales y voluntarios para enfrentar la inseguridad alimentaria, prevenir la desnutrición infantil y fortalecer la atención integral de las familias más vulnerables de la ciudad.

 

Luz Mary Restrepo Arango, integrante de las Madrinas Cero Hambre, compartió su experiencia como voluntaria y afirmó que hacer parte de esta red significa acompañar a las familias desde la cercanía, el servicio y la solidaridad. Manifestó que las experiencias vividas durante las visitas a los territorios permiten comprender la dimensión humana del hambre y fortalecen el compromiso de continuar trabajando por quienes atraviesan mayores dificultades económicas. 

 

Por su parte, Juan David Correa, gerente de EatCloud, en calidad de experto, explicó que la tecnología puede convertirse en una herramienta determinante para enfrentar uno de los mayores desafíos sociales de nuestro tiempo, mientras millones de toneladas de alimentos se desperdician diariamente, miles de familias continúan padeciendo hambre. Indicó que EatCloud no comercializa alimentos, sino que genera información e inteligencia logística para demostrar el valor económico, ambiental y social de donar en lugar de desperdiciar. 

 

En su intervención, la concejal Camila Gaviria, proponente de la invitación, señaló que la Alianza Medellín Cero Hambre representa una estrategia de ciudad que entiende la alimentación como un derecho fundamental y como la base para construir mejores oportunidades de desarrollo social. Explicó que combatir el hambre exige unir esfuerzos institucionales, empresariales y ciudadanos para atender una problemática que trasciende la entrega de alimentos y que demanda acciones permanentes de prevención, nutrición y acompañamiento.

 

Indicó que uno de los principales retos se concentra en los primeros mil días de vida, desde la gestación hasta los dos años de edad, periodo durante el cual se desarrolla cerca del 80 % del cerebro de un niño. Recordó que la desnutrición crónica durante esta etapa puede traducirse en menores capacidades cognitivas, menos años de escolaridad y una reducción significativa en los ingresos futuros de quienes la padecen, razón por la cual insistió en que invertir en nutrición temprana constituye una de las políticas públicas con mayor retorno social.

 

Resaltó que Medellín ha logrado avances importantes gracias al trabajo conjunto entre el sector público y privado, señalando que la inseguridad alimentaria disminuyó del 28 % al 19 %, la desnutrición aguda en menores de cinco años descendió del 1,1 % al 0,5 %, no se registraron muertes por desnutrición infantil durante los dos últimos años y se movilizaron más de $3.000 millones mediante la Alianza Medellín Cero Hambre para fortalecer la entrega de apoyos alimentarios y ampliar la cobertura de las estrategias de atención.

 

Otros Corporados manifestaron que los resultados presentados evidencian que la lucha contra el hambre debe convertirse en una prioridad permanente para la ciudad, especialmente durante la primera infancia, cuando la adecuada nutrición determina buena parte del desarrollo físico, cognitivo y emocional de las personas. Coincidieron en que invertir en alimentación durante los primeros años significa reducir desigualdades y generar mejores oportunidades para las futuras generaciones.

 

Igualmente resaltaron el papel de la innovación tecnológica dentro de la estrategia, destacando iniciativas como EatCloud, que permiten conectar empresas con excedentes de alimentos y bancos de alimentos para reducir simultáneamente el desperdicio y el hambre. Consideraron que la tecnología facilita una gestión mucho más eficiente de las donaciones y multiplica el impacto social de los recursos disponibles.

 

Bajo la misma línea, Luz María Ramírez, secretaria de Inclusión Social y Familia, afirmó que la Administración estructuró la estrategia Alianza Medellín Cero Hambre para garantizar que ninguna familia en condición de vulnerabilidad carezca de alimentación. Explicó que el modelo articula programas institucionales, donaciones privadas e iniciativas de innovación social con especial énfasis en niñas, niños, mujeres gestantes, adultos mayores y hogares ubicados en las comunas y corregimientos con mayores desafíos sociales.

 

Precisó que durante esta Alcaldía la ciudad redujo la inseguridad alimentaria del 28 % al 19 %, disminuyó la desnutrición infantil del 1,1 % al 0,5 % y mantuvo en cero las muertes por desnutrición infantil durante 2024 y 2025. Agregó que el Programa de Alimentación Escolar garantiza alimentación a más de 256.000 estudiantes, mientras que Buen Comienzo 365 asegura atención durante todo el año para más de 88.000 niñas y niños, complementado con estrategias como Nutrir para Sanar, Sanar para Crecer.