- El propósito es transformarlos de zonas olvidadas a espacios de desarrollo urbano y económico.
- El reto es ordenar sin excluir y transformar sin privatizar.
Medellín decidió mirar hacia abajo, literalmente allí, en los bajos de los puentes que durante años fueron sinónimo de abandono, inseguridad y uso desordenado, hoy se abre una conversación distinta para lograr su transformación en espacios productivos, seguros y vivos. Discusión que tomó forma con la invitación a la Agencia para la Gestión del Paisaje, el Patrimonio y las Alianzas Público-Privadas (APP) y a la Secretaría de Infraestructura, en el cual se revisaron cifras y diseños, y se abordó la necesidad de resignificar vacíos urbanos sin repetir errores del pasado.
El debate fue impulsado por invitación del concejal Andrés Felipe Tobón, como primera bancada citante, que propuso pasar del abandono institucional a una gestión activa del espacio público, donde la planificación y la articulación con el sector privado permitan recuperar lo que por años ha estado subutilizado.
Manifestó que Medellín ha convivido demasiado tiempo con estos espacios convertidos en focos de inseguridad, deterioro físico y ocupación informal, lugares donde la ausencia del Estado terminó generando problemas acumulados como basuras, habitantes en situación de calle y afectaciones a la infraestructura.
Pero su planteamiento no se quedó solo en el diagnóstico, indicó que más de 1.800 bajos de puentes, bien gestionados, podrían convertirse en piezas clave del engranaje urbano, especialmente aquellos ubicados en corredores estratégicos donde hoy ya existen dinámicas económicas, aunque desordenadas.
Subrayó que el enfoque de la estrategia no debe centrarse en la privatización del espacio público sino en su transformación ordenada. Manifestó, además, que entidades como la Secretaría de Suministros debe articularse con la APP para garantizar procesos efectivos de intervención y evitar el rezago en la gestión de bienes públicos.
Por su parte, el corporado Andrés Felipe Rodríguez Puerta, segunda bancada citante de la invitación, coincidió en el enfoque, pero lo llevó a un terreno más social expresando que esta estrategia debe ser plantarse como una oportunidad para democratizar el espacio público a miles de vendedores informales.
Indicó que el objetivo no debe ser desplazar a quienes hoy ocupan estos espacios, sino integrarlos en un modelo que garantice orden, seguridad, limpieza y salubridad. Planteó que este proceso podría escalar hacia una política pública de largo plazo que redefina el aprovechamiento económico del espacio público en Medellín.
Otros Cabildantes alertaron sobre la necesidad de asegurar conectividad con el sistema de transporte público, definir con claridad los esquemas de mantenimiento y contraprestación, y establecer límites precisos a las actividades comerciales para evitar que estos espacios terminen reproduciendo los mismos problemas que buscan resolver.
También surgieron preocupaciones sobre el manejo de poblaciones vulnerables, especialmente habitantes en situación de calle, y sobre los impactos que las intervenciones podrían tener en la movilidad. Más allá de las diferencias, precisaron que la recuperación del espacio público no puede ser solo una intervención estética y tiene que traducirse en uso real, en apropiación ciudadana y seguridad tangible.
Desde la Administración, Jaime Andrés Naranjo, secretario de Infraestructura, explicó que se han intervenido seis bajos de puentes, con una inversión de $68 millones de pesos y cerca de 3.000 metros cuadrados recuperados, incorporando soluciones como mulch de colores para zonas sin vocación de jardinería.
Afirmó que existe un contrato interadministrativo con la APP para estructurar la estrategia en 11 puntos priorizados, proyecto que contempla fases desde la caracterización hasta el diseño arquitectónico, la gestión social, la sostenibilidad y la incorporación de actividades comerciales, con una inversión proyectada de $780 millones de pesos y más de 48.000 metros cuadrados a intervenir. Sectores como la avenida Guayabal con calle 10 y el intercambio vial de Punto Cero cuentan actualmente con diseños avanzados, añadió.
Por su parte, Daniel Felipe Escobar Valencia, director de la Agencia APP, explicó que la estrategia se centra en la red de más de 1.800 bajos de puentes con potencial de transformación y en la actualidad, luego de analizar 43 estructuras, se priorizaron 11 con alta conectividad para consolidar un plan de acción con impacto económico y social.
Explicó que el modelo se basa en alianzas público-privadas que permitan atraer inversión para la adecuación, mantenimiento y activación de estos espacios. Un esquema que, según insistió, no implica privatización ni desplazamiento, sino generación de valor a través de procesos regulados, transparentes y sostenibles en lo físico, ambiental, social y financiero.
















