img logo GOV.CO

Garantizar mejores condiciones para las mujeres cabeza de hogar, un reto de ciudad

  • El 64 % de los hogares de Medellín tienen jefatura femenina.
  • Ser el principal sustento del hogar sigue representando grandes desafíos para miles de mujeres.
  • Más apoyo institucional y mejores oportunidades fueron algunas de las principales solicitudes de la comunidad.

 

Con más de 666 mil hogares liderados por mujeres en Medellín, la ciudad enfrenta un reto social que va más allá de las estadísticas. Durante la sesión de control político dedicada a la atención integral de las mujeres cabeza de hogar, se debatieron las brechas en acceso a empleo, vivienda, ingresos, cuidado y protección social. 

 

Expertos invitados señalaron que la jefatura femenina en Medellín está estrechamente relacionada con fenómenos como la feminización de la pobreza, la sobrecarga de las labores de cuidado y las dificultades de acceso al empleo formal. Explicaron que dos de cada tres hogares liderados por mujeres son monomarentales y pertenecen principalmente a los estratos 1 y 2. 

 

Asimismo, indicaron que el 57 % manifiesta preocupación por la seguridad alimentaria y muchas deben asumir jornadas laborales extensas para sostener a sus familias. Por ello, solicitaron el respaldo institucional para construir una política pública específica para mujeres madres solteras y cabezas de hogar, con metas, indicadores y evaluación de impacto.

 

Mujeres de la comunidad manifestaron que continúan enfrentando dificultades para acceder a empleo, educación, atención psicológica y redes de apoyo para el cuidado de sus hijos. Expresaron que asumen solas la crianza y el sostenimiento económico de sus familias e insistieron en que requieren soluciones estructurales y oportunidades para generar ingresos, más allá de ayudas temporales. 

 

La concejal Leticia Orrego, bancada citante, destacó que este fue el primer debate realizado en el recinto enfocado exclusivamente en las mujeres cabeza de hogar, una población que, según los datos expuestos, representa una realidad mayoritaria en Medellín. Señaló que el crecimiento de los hogares con jefatura femenina obliga a la ciudad a revisar de manera profunda las estrategias institucionales existentes y a reconocer las necesidades particulares de esta población.

 

Asimismo, indicó que, aunque existen normas nacionales de protección y programas distritales orientados a las familias y a las mujeres, persisten importantes dificultades en materia de vivienda, empleo, cuidado y protección social. Expresó que el problema no radica en la ausencia de normatividad, sino en la insuficiente transformación de las condiciones materiales de vida de miles de mujeres que asumen la responsabilidad económica de sus hogares.

 

La Cabildante afirmó que Medellín requiere una estrategia integral y una política pública específica para las mujeres cabeza de hogar, acompañada de acciones que permitan fortalecer su autonomía económica, mejorar la articulación institucional y generar resultados verificables en materia de calidad de vida.

 

Por su parte, la corporada Camila Gaviria, segunda bancada, resaltó la importancia de reconocer que más de la mitad de los hogares de Medellín dependen económicamente de una mujer y aunque actualmente no existen programas exclusivos para esta población, varias estrategias institucionales pueden convertirse en herramientas efectivas para fortalecer sus oportunidades y condiciones de vida.

 

Destacó que programas como Buen Comienzo y Mujeres Tejiendo Hogares podrían servir como plataformas para identificar y acompañar de manera más efectiva a las mujeres cabeza de hogar. Además, propuso que el Sistema Distrital del Cuidado continúe fortaleciendo su enfoque hacia esta población, permitiendo una atención más focalizada y articulada.

 

Mientras que el cabildante Brisvani Alexis Arenas, tercera bancada, aseveró que la jefatura femenina constituye una realidad estructural de Medellín y no una situación marginal. Indicó que el peso demográfico de esta población no se refleja en una protección institucional proporcional, pues actualmente no existen programas específicos ni recursos exclusivos destinados a atender sus necesidades.

 

Arenas Suaza manifestó que es necesario enfocarse en generar transformaciones concretas en empleo, ingresos, protección social y bienestar. También advirtió sobre la brecha existente entre la magnitud de la población afectada y el alcance de los programas actuales, señalando que fortalecer a las mujeres cabeza de hogar significa fortalecer el núcleo familiar y el desarrollo social de la ciudad.

 

La secretaria de las Mujeres, Valeria Molina Gómez, explicó que la situación de las mujeres cabeza de hogar constituye un asunto estructural para Medellín, teniendo en cuenta que más de 666 mil hogares dependen de una mujer como principal proveedora y tomadora de decisiones. 

 

En 2024 fueron atendidas más de 13 mil mujeres cabeza de hogar y durante 2025 esta cifra superó las 16 mil, acompañadas por una inversión superior a los $ 29 mil millones de pesos, expresó la funcionaria, agregando que la condición de mujer cabeza de hogar es utilizada como criterio de priorización y seguimiento dentro de las diferentes estrategias de la dependencia.

 

Asimismo, explicó que el Sistema Distrital del Cuidado se ha consolidado como una de las principales herramientas para apoyar a esta población. Destacó la creación y expansión de los círculos de cuidado en diferentes comunas y corregimientos de la ciudad, espacios donde las mujeres pueden acceder a orientación, acompañamiento y servicios institucionales. 

 

A su vez, la secretaria de Inclusión Social y Familia, Luz María Ramírez, señaló que la condición de mujer cabeza de hogar es priorizada de manera transversal en los programas de la dependencia. Más de 14 mil mujeres cabeza de hogar han sido acompañadas mediante diferentes estrategias orientadas al mejoramiento de sus condiciones de vida, puntualizó. 

 

Finalmente, el Personero de Medellín, Mefi Boset Rave, afirmó que la defensa de los derechos de las mujeres cabeza de hogar constituye una prioridad institucional, debido a las múltiples dificultades que enfrentan para sostener económicamente a sus familias y garantizar el bienestar de sus hijos, entre ellos la pobreza, exclusión, dependencia económica, sobrecarga del cuidado y diversas formas de violencia basadas en género.