- El 64 % de los hogares de Medellín tiene jefatura femenina.
- La discusión puso sobre la mesa la necesidad de fortalecer el cuidado, la autonomía económica, la vivienda, la salud mental y el acceso a oportunidades para estas familias.
- Mujeres cabeza de familia piden más redes de apoyo.
En Medellín, miles de mujeres enfrentan diariamente el desafío de sostener sus hogares mientras trabajan, cuidan, buscan oportunidades y resuelven, muchas veces sin redes de apoyo, las necesidades de sus familias. En este contexto, avanzó la socialización del Proyecto de Acuerdo 110 de 2026, que busca establecer lineamientos para la atención integral de las mujeres cabeza de familia y madres de hogares monoparentales.
La jornada permitió conocer experiencias de la comunidad, analizar las brechas que enfrenta esta población y discutir mecanismos para lograr una respuesta institucional más focalizada y articulada.
Carolina Urda, experta invitada y directora de la Fundación Madres Solteras Colombia, respaldó la iniciativa y destacó la magnitud de la problemática. Indicó que en Medellín cerca de 6 de cada 10 hogares tienen jefatura femenina, con mayores niveles de pobreza monetaria y barreras en empleo, cuidado, salud mental, crédito y vivienda. Cuestionó que programas actuales tengan coberturas reducidas frente al tamaño de esta población y llamó a priorizar recursos y programas con enfoque diferencial para garantizar condiciones de vida dignas a estas mujeres y sus hijos.
Desde la comunidad, mujeres expusieron experiencias relacionadas con desempleo, sobrecarga de cuidado, ausencia de redes de apoyo, dificultades para acceder a vivienda, créditos y oportunidades productivas, así como barreras para atender a hijos y familiares dependientes. Coincidieron en la necesidad de diseñar centros y alternativas de cuidado que permitan trabajar o estudiar, fortalecer las organizaciones comunitarias y reconocer que apoyar económicamente a una mujer cabeza de familia representa también respaldar a todo su hogar.
La concejal Leticia Orrego Pérez, coordinadora de ponentes, explicó que la iniciativa surgió a partir del debate de control político realizado en junio, en el que se evidenció que, aunque el Distrito atiende a las mujeres de manera general, no existe un enfoque diferencial dirigido específicamente a quienes asumen en soledad la jefatura y las cargas del hogar. Precisó que, si bien también existen hombres en hogares monoparentales, la mayoría de estos casos corresponde a mujeres, razón por la cual la iniciativa concentra en ellas su atención prioritaria.
La Cabildante señaló que la propuesta no desconoce los esfuerzos de la Secretaría de las Mujeres, sino que busca segmentar y priorizar a una población con necesidades particulares. Sustentó la iniciativa en las leyes 82 de 1993, 1232 de 2008 y 2115 de 2021, así como en cifras del DANE que muestran que más de 666.000 hogares de Medellín tienen jefatura femenina. Advirtió que factores como la baja escolaridad, el desempleo, la carga de cuidado no remunerado y la inseguridad alimentaria requieren una respuesta articulada.
Finalmente, Orrego Pérez explicó que el articulado plantea una mesa distrital y acciones interinstitucionales e intersectoriales para fortalecer la autonomía económica, el acceso a educación postsecundaria, vivienda digna y salud mental, además de prevenir violencias e incorporar protocolos diferenciales para mujeres con discapacidad, víctimas del conflicto, cuidadoras, pospenadas y campesinas.
Por su parte, Brisvani Alexis Arenas Suaza, concejal ponente, advirtió que existe una desconexión entre la realidad de los hogares con jefatura femenina y la respuesta institucional, pues esta condición continúa siendo principalmente una variable estadística. Señaló que solo el 14,1 % de estas mujeres cuenta con empleo formal de tiempo completo, mientras el 57,1 % manifiesta preocupación por no tener alimentos suficientes.
El Corporado también llamó la atención sobre el ausentismo paterno y la necesidad de promover una paternidad activa y responsable. Destacó que el proyecto plantea protección preferente con enfoque diferencial, autonomía económica, vivienda digna y articulación con Buen Comienzo para facilitar que las madres puedan estudiar o trabajar.
Los demás Cabildantes respaldaron en términos generales la importancia de la iniciativa, pero plantearon la necesidad de precisar conceptos, fortalecer la caracterización de esta población y articular dependencias como Salud, Desarrollo Económico e INDER. También solicitaron mayor conexión con el Sistema Distrital del Cuidado y Buen Comienzo, atención a la salud mental y prevención de violencias, así como indicadores, responsables, cronogramas y respaldo presupuestal que permitan convertir los lineamientos en resultados concretos y evitar que el proyecto se quede en buenas intenciones.
Natalia del Pilar Campuzano Rojas, líder de programa de la Unidad de Promoción de los Derechos de las Mujeres y delegada de la Secretaría de las Mujeres, destacó la importancia de reconocer a las mujeres cabeza de hogar y madres de familias monoparentales dentro de la planeación pública.
Explicó que, aunque actualmente no existen programas exclusivos para esta población, la condición de jefatura femenina ya hace parte de las variables de caracterización que se cruzan con factores como educación, empleo, salud, discapacidad, etnia y exposición a violencias.
La funcionaria señaló que el reto está en fortalecer la información, la trazabilidad y la focalización de las intervenciones. Presentó un instrumento de mapeo articulado con el Despacho de la Primera Dama que reúne la oferta distrital de programas como Medellín Solidaria, Centros Integrales para la Familia, Buen Comienzo y Desarrollo Económico, con el propósito de identificar beneficiarias, medir resultados y reconocer las brechas que persisten.
Finalmente, Manuela Gutiérrez, del Observatorio de Familias, Protección de Niños, Niñas, Adolescentes y Personas con Discapacidad de la Personería Distrital de Medellín, presentó un concepto técnico favorable al proyecto. Con base en la Encuesta de Calidad de Vida 2025, destacó que el 64 % de los hogares de Medellín tiene jefatura femenina y evidenció brechas como el bajo nivel educativo, las dificultades de acceso a vivienda y la alta dedicación al cuidado no remunerado, además de que el 57,1 % manifiesta preocupación por la falta de alimentos.













